
Equipo para piratas
Los medios han consultado a Weinberg como experto que es en el tema de propiedad intelectual, puesto que este abogado ha elaborado un informe que documenta el curso probable que seguirá el desarrollo de la impresión 3D, y cómo la tecnología podría ser afectada por patentes y derechos de autor y deja ver una perspectiva poco optimista al respecto.
El principal temor de Weinberg es que la tecnología en ciernes podría tener sus alas cortadas por los fabricantes tradicionales, que, sin duda, lo ven como una amenaza para sus negocios, y por esta razón podrían dedicarse a obstaculizar su camino, especialmente porque debido a la capacidad de una impresora 3D para hacer réplicas perfectas, esta podría convertirse en la máquina perfecta para quienes se lucran de la piratería.
Y en materia de clonación de toda clase de productos, los fabricantes de marcas famosas han tenido que lidiar con estafas desde tiempos inmemoriales. El mundo entero sabe que existen barrios enteros en Hong Kong, Bangkok o Tokio que hacen imitaciones de toda clase de implementos y artículos de vestir, incluso de bolsos de diseñadores famosos, zapatos y relojes. Y qué decir de China que ha inundado el mundo con piezas de repuesto baratas, basados en diseños piratas de los fabricantes de equipos originales.
Amigo o enemigo
El mayor temor de los industriales en las grandes potencias es que cuando a cada fábrica de estos piratas, cuyo producto ilegal se basa en los bajos costos, se le ponga a disposición una barata impresora 3D acoplada a un escáner láser, las mercancías ilícitas podrían proliferar y esta piratería que ya tiene dimensiones grandes, podría llegar a proporciones colosales.
Los expertos, por su parte, aseguran que en materia de propiedad intelectual y aunque conocen de la existencia de cierto software que intenta bloquear el uso ilegal de estos equipos, son conscientes de que los piratas tendrán muy rápidamente la manera de saltarse esos seguros. Incluso, como estos equipos ya existen desde hace algunos años, se sabe de personas que ingenuamente han incurrido en la ilegalidad al hacer alegremente reproducciones de mercancías populares.
Lo que es cierto es que esta tecnología, como en el pasado ocurrió con la imprenta, la fotocopiadora o, incluso, los computadores personales, causará un impacto en muchas áreas de quehacer humano y ya es cuestión de cada sector, de acuerdo con sus intereses, verlo como una positiva manera de innovación o como un enemigo en potencia.


