Machu Picchu ampliará su aforo turístico en 2026
El ícono del turismo peruano, Machu Picchu, volverá a recibir una mayor cantidad de visitantes a partir del 2026. Según una resolución oficial publicada por el Ministerio de Cultura, la ciudadela inca podrá albergar hasta 5.600 turistas por día en temporada alta, frente al límite actual de 4.500 visitantes diarios durante el resto del año.
Esta decisión marca un nuevo capítulo en la gestión turística del santuario, que continúa siendo uno de los destinos más visitados del mundo. La medida busca equilibrar la demanda turística con la protección del patrimonio cultural y natural del sitio, reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad desde 1983.
Nuevas fechas con aforo ampliado
El documento publicado en el diario oficial El Peruano especifica los períodos en los que se aplicará el aforo ampliado. Los días de mayor afluencia autorizada para 2026 serán:
1 de enero (Año Nuevo)
Del 2 al 5 de abril (Semana Santa)
Del 19 de junio al 2 de noviembre (temporada alta de turismo internacional)
30 y 31 de diciembre (fin de año)
Durante estos lapsos, la capacidad máxima aumentará a 5.600 personas diarias, con el fin de atender la alta demanda de turistas nacionales e internacionales que visitan el sitio durante esos meses.
Precios de ingreso se mantienen
En paralelo, el Ministerio de Cultura ratificó que los precios de las entradas al complejo arqueológico no sufrirán modificaciones para el próximo año. Los boletos del circuito principal continuarán costando 64 soles (aproximadamente 19 dólares) para ciudadanos peruanos, extranjeros residentes en Perú y miembros de la Comunidad Andina (CAN), conformada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.
Esta decisión busca mantener la accesibilidad económica al sitio, promoviendo el turismo interno y regional sin afectar el valor histórico ni el control sostenible del patrimonio.
Un legado de más de un siglo
Descubierta para el mundo en 1911 por el explorador estadounidense Hiram Bingham, Machu Picchu se ha convertido en un referente global del turismo cultural. Además de su importancia histórica y arqueológica, fue declarada una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo en 2007, reforzando su atractivo internacional.
Sin embargo, su popularidad ha traído consigo un desafío constante: el manejo del flujo de visitantes. Desde 2015, la Unesco ha recomendado al Estado peruano implementar medidas de control más estrictas para preservar tanto la integridad del sitio como el entorno natural que lo rodea.
De la pandemia a la recuperación turística
Durante la crisis sanitaria global de 2020, Machu Picchu permaneció cerrada por casi nueve meses, una pausa sin precedentes que permitió evaluar la capacidad de carga del sitio.
En base a estudios del arqueólogo Douglas Comer, se estableció un límite máximo de 2.244 visitantes diarios, cifra que luego se amplió progresivamente hasta alcanzar los niveles actuales.
El retorno del turismo internacional y la creciente demanda han impulsado a las autoridades a revisar periódicamente el aforo permitido. No obstante, el Ministerio de Cultura ha recalcado que cualquier incremento debe estar respaldado por fundamentos técnicos y ambientales.
Control y gestión sostenible del turismo
La administración del parque arqueológico ha implementado diversas estrategias para mitigar el impacto del turismo masivo. Entre ellas destacan:
La división de circuitos de visita, que distribuye el recorrido entre diferentes zonas de la ciudadela.
La implementación de horarios escalonados para evitar aglomeraciones.
El uso de plataformas digitales para la venta de entradas y el monitoreo de visitantes.
Estas medidas buscan que la experiencia turística sea más fluida y segura, a la vez que se protege la estructura milenaria y el ecosistema del Parque Nacional de Machu Picchu.
Rechazo a propuestas de masificación
En 2024, surgieron versiones que sugerían la posibilidad de reducir el tiempo de visita por turista para incrementar el número total de ingresos diarios. Sin embargo, el Ministerio de Cultura descartó rotundamente esta alternativa, calificándola de “inviable”.
Las autoridades enfatizaron que su prioridad es la preservación del sitio arqueológico, y que no se autorizará ningún aumento del aforo sin un estudio técnico que garantice la sostenibilidad.
De esta manera, el Gobierno peruano reafirma su compromiso con la gestión responsable del patrimonio nacional, conciliando el desarrollo económico con la conservación cultural y ambiental.
Machu Picchu: un equilibrio entre conservación y acceso
La reapertura progresiva de Machu Picchu y la ampliación de su capacidad reflejan el esfuerzo del Perú por consolidar un modelo de turismo sostenible. Cada visitante no solo aporta al crecimiento económico local —beneficiando a comunidades de Cusco, guías turísticos, artesanos y hospedajes—, sino que también se convierte en un embajador del legado inca en el mundo.
A la par, el Ministerio de Cultura continúa trabajando en la digitalización de los procesos de ingreso, la capacitación de operadores turísticos y la coordinación con organismos internacionales para garantizar que el santuario siga siendo una joya viva del patrimonio mundial.
Perspectivas para el futuro
El incremento del aforo en 2026 se proyecta como una medida que fortalecerá la reactivación del turismo peruano, un sector que representa una fuente clave de ingresos para el país.
De acuerdo con estimaciones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), el turismo en Perú podría superar los niveles prepandemia para 2026, impulsado principalmente por destinos emblemáticos como Machu Picchu, el Valle Sagrado y Cusco.
La expectativa es que el flujo turístico mantenga un crecimiento controlado, priorizando la experiencia del visitante y la sostenibilidad ambiental. Machu Picchu seguirá siendo el corazón del turismo peruano, una mezcla única de historia, cultura y naturaleza que continúa fascinando al mundo.


