Consumo peruano 2026: optimismo y pagos digitales
El consumo en Perú 2026 se perfila con una dinámica distinta a la observada en años previos, marcada por un mayor optimismo financiero de los hogares y por la consolidación de los pagos digitales como principal medio de transacción. Ambos factores están redefiniendo la forma en que las personas administran sus ingresos, priorizan gastos y toman decisiones de compra, especialmente en un contexto de recuperación económica gradual y cambios en los hábitos de consumo.
Diversos estudios coinciden en que los peruanos comienzan a mirar el futuro con mayor confianza, lo que se traduce en una mayor disposición a destinar recursos no solo a bienes básicos, sino también a experiencias asociadas al bienestar, el entretenimiento y el desarrollo personal. Esta transformación se apoya, además, en el avance de la digitalización financiera, que ha simplificado los pagos y ampliado el acceso a servicios.
Optimismo financiero y su impacto en el gasto
El informe Inside the Wallet, elaborado por la empresa de soluciones de pago Paysafe, revela que el 79% de los peruanos se siente esperanzado, en alguna medida, respecto a su futuro financiero. Este indicador resulta clave para comprender el comportamiento del consumo hacia el 2026, ya que la percepción de estabilidad o mejora económica influye directamente en la disposición a gastar.
Cuando los consumidores perciben mayor seguridad sobre sus ingresos futuros, tienden a planificar gastos de mediano plazo y a destinar parte de su presupuesto a actividades que van más allá de la satisfacción de necesidades básicas. Este cambio de enfoque explica el crecimiento del gasto en ocio, turismo y experiencias, sectores que ya muestran señales claras de recuperación.
Prioridad en experiencias y bienestar personal
Una de las tendencias más relevantes del consumo en Perú 2026 es la preferencia por experiencias vinculadas al disfrute personal y al bienestar. De acuerdo con el estudio, el 48% de los encuestados planea destinar parte de sus ingresos a experiencias gastronómicas, consolidando a este rubro como uno de los principales motores del gasto discrecional.
Los viajes ocupan el segundo lugar, con un 46% de preferencia, lo que refleja el interés por desconectarse de la rutina y priorizar experiencias que aporten valor emocional. Esta inclinación se extiende tanto al turismo interno como a los viajes al exterior, dependiendo del nivel de ingresos y las posibilidades de cada hogar.
Actividades al aire libre y espectáculos en vivo
Además de la gastronomía y los viajes, otras experiencias ganan protagonismo en la canasta de consumo. El 35% de los peruanos muestra interés por actividades de aventura o al aire libre, como excursiones, deportes recreativos y turismo de naturaleza, una tendencia que se fortaleció tras la pandemia y que continúa vigente.
Por otro lado, el 31% de los consumidores prioriza la asistencia a conciertos, festivales y espectáculos en vivo. Este tipo de eventos, que estuvieron limitados durante varios años, ha recuperado su atractivo, impulsado por una mayor oferta y por la necesidad de socialización y entretenimiento presencial.
Un comportamiento que ya se observa
Estas preferencias no son únicamente proyecciones. Según datos de Promperú, en los dos últimos años, el 33% de los peruanos realizó al menos un viaje dentro del país por vacaciones, lo que confirma un interés sostenido por actividades vinculadas al ocio y al turismo interno.
Este comportamiento sugiere que, de mantenerse las condiciones económicas actuales, el gasto en experiencias seguirá creciendo hacia el 2026, beneficiando a sectores como el turismo, la gastronomía, el entretenimiento y los servicios recreativos.
Digitalización: un pilar del nuevo consumo
Paralelamente al optimismo financiero, la digitalización de los pagos se consolida como un elemento central del consumo en Perú. El estudio destaca que los pagos digitales ya no son una alternativa marginal, sino un medio habitual para realizar transacciones cotidianas, tanto en compras presenciales como en operaciones en línea.
Las billeteras digitales, en particular, han fortalecido su presencia gracias a su facilidad de uso, rapidez y percepción de seguridad. Estas herramientas permiten realizar pagos inmediatos, transferencias entre personas y operaciones comerciales sin necesidad de efectivo, lo que ha modificado profundamente la experiencia de compra.
Seguridad y conveniencia como factores clave
La adopción masiva de pagos digitales responde a dos factores principales: seguridad y conveniencia. Para los consumidores, el uso de billeteras digitales reduce el riesgo asociado al manejo de efectivo y agiliza las transacciones, especialmente en contextos urbanos y de alta frecuencia de pagos.
En este escenario, la tecnología se convierte en un habilitador del consumo, al eliminar fricciones en el proceso de pago y facilitar el acceso a productos y servicios. Esta combinación explica por qué los pagos digitales avanzan de la mano con el crecimiento del gasto en ocio, turismo y entretenimiento.
La visión del sector financiero
Desde la perspectiva de la industria, el vínculo entre optimismo financiero y digitalización es evidente. Según Esteban Sarubbi, vicepresidente para América Latina de Paysafe, la mayor confianza económica de los peruanos se refleja en una mayor disposición a invertir en experiencias, mientras que las billeteras digitales cumplen un rol fundamental al ofrecer pagos seguros y eficientes.
Esta interacción entre expectativas positivas y tecnología financiera crea un entorno favorable para el crecimiento del consumo, especialmente en segmentos jóvenes y urbanos, donde la adopción digital es más acelerada.
Consolidación de los pagos digitales hacia 2026
El informe proyecta que el 2026 estará marcado por la consolidación definitiva de los pagos digitales en el Perú. Lejos de ser una tendencia pasajera, estos métodos se integran cada vez más en la vida cotidiana, desde compras pequeñas hasta pagos de servicios, viajes y entretenimiento.
Los consumidores combinan el uso de tecnología con un mayor gasto en actividades recreativas, generando un ecosistema donde la experiencia de compra es rápida, integrada y mayoritariamente digital.
Crecimiento de las billeteras digitales en Perú
Las cifras respaldan esta tendencia. En los últimos años, el uso de billeteras digitales ha crecido de forma exponencial en el país. Plataformas como Yape cuentan con alrededor de 14 millones de usuarios activos, mientras que Plin supera los 4 millones, consolidándose como herramientas de uso diario para millones de personas.
A estas aplicaciones se suman otras soluciones digitales que continúan ampliando su base de usuarios, fortaleciendo un ecosistema cada vez más competitivo e interoperable.
Más de la mitad de la población adulta ya las utiliza
Estimaciones recientes indican que alrededor de 17 millones de peruanos han utilizado billeteras digitales para realizar pagos o transferencias, lo que representa más de la mitad de la población adulta del país. Este nivel de adopción posiciona al Perú como uno de los mercados más dinámicos de la región en materia de pagos móviles.
El crecimiento no solo se refleja en el número de usuarios, sino también en la intensidad de uso. En pocos años, el volumen de transacciones mensuales realizadas a través de billeteras digitales se ha multiplicado por veinte, evidenciando un cambio estructural en los hábitos de pago.
Proyecciones del mercado de pagos
Las proyecciones de mercado apuntan a que la participación de las billeteras digitales en el total de métodos de pago casi se duplicará hacia 2027, pasando de aproximadamente el 14% al 28%. Este crecimiento estará impulsado por la facilidad de uso, la interoperabilidad entre plataformas y la expansión de servicios financieros digitales.
A medida que más comercios aceptan pagos digitales y que los consumidores se familiarizan con estas herramientas, el efectivo pierde protagonismo, reforzando la tendencia hacia una economía cada vez más digitalizada.
Implicancias para el consumo en Perú 2026
La combinación de optimismo financiero, preferencia por experiencias y digitalización de pagos configura un escenario donde el consumo en Perú hacia el 2026 será más diversificado, flexible y orientado al bienestar. Los hogares no solo buscarán satisfacer necesidades inmediatas, sino también invertir en experiencias que aporten valor emocional y calidad de vida.
Para las empresas, este contexto implica el desafío de adaptarse a consumidores más exigentes, digitales y enfocados en la experiencia. La capacidad de ofrecer procesos de pago simples, seguros y rápidos será tan relevante como la propuesta de valor del producto o servicio.
Un cambio estructural en los hábitos de consumo
Más allá de las cifras, el consumo en Perú 2026 refleja un cambio estructural en la relación de las personas con el dinero. La digitalización no solo facilita las transacciones, sino que también influye en la planificación financiera, el control del gasto y la toma de decisiones.
Este proceso, acompañado de una percepción más positiva sobre el futuro económico, sugiere que el consumo seguirá siendo un motor clave de la actividad económica, con un énfasis creciente en experiencias, servicios y soluciones digitales.
El panorama del consumo en Perú hacia el 2026 estará definido por dos grandes ejes: mayor optimismo financiero y consolidación de los pagos digitales. Estos factores impulsan un gasto más orientado a experiencias, turismo y entretenimiento, al mismo tiempo que transforman la forma en que los peruanos pagan y gestionan su dinero.
Si las condiciones económicas se mantienen estables, el país enfrentará un escenario donde la tecnología y el bienestar personal se convierten en protagonistas del consumo, marcando una nueva etapa en los hábitos financieros de la población.


