Pymes peruanas impulsan crecimiento económico pese desafíos
Pymes peruanas impulsan crecimiento económico pese desafíos
Las pequeñas y medianas empresas cumplen un rol esencial en la economía peruana. No solo representan más del 90 % del total de empresas formales del país, sino que además generan más del 88 % del empleo real, convirtiéndose en un pilar clave para el desarrollo productivo, la estabilidad social y el crecimiento económico. Sin embargo, este protagonismo convive con un entorno cada vez más desafiante, marcado por problemas de seguridad, brechas de formalización y dificultades de acceso al financiamiento.
En este escenario, la resiliencia de las pymes en Perú depende, en gran medida, de su capacidad para adaptarse a contextos cambiantes y de contar con herramientas que les permitan sostener su operación diaria, invertir y proyectar su crecimiento. La articulación entre el sector financiero y los empresarios se vuelve, así, un factor determinante para mantener el dinamismo económico del país.
Un contexto desafiante para las pequeñas empresas
Las pymes enfrentan múltiples obstáculos estructurales. La informalidad continúa siendo una de las principales barreras, limitando el acceso a crédito, a mercados más amplios y a programas de apoyo. A ello se suman los desafíos asociados a la inseguridad, el aumento de costos operativos y un entorno económico que exige mayor eficiencia y digitalización.
Pese a ello, las pequeñas y medianas empresas han demostrado una notable capacidad de adaptación. Muchas han incorporado herramientas digitales, diversificado sus canales de venta y ajustado sus modelos de negocio para responder a nuevas demandas del mercado. Este proceso, sin embargo, requiere acompañamiento financiero y asesoría especializada para ser sostenible en el tiempo.
El rol del sistema financiero en el desarrollo Pyme
En los últimos años, las entidades financieras han intensificado su enfoque en el segmento Pyme, reconociendo su impacto directo en la economía local. El acceso al crédito, la gestión eficiente de los recursos y la simplificación de procesos bancarios se han convertido en elementos clave para fortalecer a este sector.
Durante 2025, el financiamiento a pymes mostró un crecimiento significativo. En particular, se registró un aumento superior al 51 % en la producción de créditos destinados a este segmento, junto con un incremento de más del 24 % en el portafolio de depósitos. Estas cifras reflejan una mayor confianza mutua entre las instituciones financieras y los empresarios, así como una apuesta por sostener la actividad productiva en un contexto complejo.
El aporte del segmento Pyme a los resultados del sistema financiero también se ha fortalecido, llegando a representar cerca del 30 % de la utilidad neta en algunos casos, con niveles récord tanto en colocación de créditos como en captación de depósitos.
Expansión y penetración del segmento Pyme
El crecimiento del sector no solo se explica por mayores montos de financiamiento, sino también por una expansión sostenida en la base de clientes. La captación de nuevos empresarios ha sido impulsada por soluciones más simples, procesos ágiles y una oferta de productos adaptada a las necesidades reales de los negocios de menor tamaño.
Este avance ha permitido alcanzar indicadores históricos en términos de penetración de mercado, nivel de digitalización del portafolio, aumento del share of wallet y mayor vinculación entre clientes y servicios financieros. La emisión de créditos también ha mostrado una evolución positiva, consolidando al último año como uno de los más dinámicos para el segmento Pyme.
Financiamiento más allá de los programas estatales
Uno de los cambios más relevantes en el financiamiento a pymes ha sido la reducción progresiva de la dependencia de los créditos respaldados por programas estatales. Si bien estos instrumentos fueron clave en momentos críticos, el sistema financiero ha logrado ampliar su cartera de créditos comerciales sin necesidad de apoyarse exclusivamente en garantías del Estado.
En comparación con el año anterior, la participación de estos programas dentro del portafolio Pyme se redujo de manera significativa, pasando de representar cerca de un tercio de los créditos a menos de una quinta parte. Este avance evidencia una mayor capacidad de evaluación de riesgo y un compromiso sostenido con los emprendedores, incluso en contextos de mayor incertidumbre.
Digitalización como motor de crecimiento
La transformación digital se ha convertido en uno de los principales habilitadores del crecimiento Pyme. La adopción de canales digitales no solo reduce tiempos y costos operativos, sino que también mejora la experiencia del usuario y facilita el acceso a productos financieros.
En este ámbito, el desarrollo de plataformas especializadas para pymes ha marcado un punto de inflexión. La implementación de aplicaciones móviles exclusivas y la optimización de portales web empresariales han permitido simplificar procesos clave, como pagos, transferencias y contratación de créditos.
Actualmente, cerca del 74 % de los clientes Pyme opera de manera digital, y aproximadamente el 30 % de los créditos se contrata en menos de tres minutos a través de plataformas en línea. Este nivel de eficiencia ha impulsado un récord histórico en el uso de canales digitales, consolidando la digitalización como una ventaja competitiva para el sector.
Impacto en la productividad y la competitividad
La digitalización y el acceso oportuno al financiamiento tienen un impacto directo en la productividad de las pymes. Al reducir la carga administrativa y facilitar la gestión financiera, los empresarios pueden concentrarse en su actividad principal, innovar y buscar nuevas oportunidades de negocio.
Además, el fortalecimiento del segmento Pyme contribuye a mejorar la competitividad de la economía local. Estas empresas representan cerca del 41 % de la actividad económica, por lo que su crecimiento sostenido tiene efectos multiplicadores en el empleo, el consumo y la inversión.
Acompañamiento y asesoría especializada
Más allá del financiamiento, las pymes requieren asesoría cercana y soluciones adaptadas a su realidad. El acompañamiento en temas como gestión de flujo de caja, planificación financiera y uso eficiente de herramientas digitales se vuelve fundamental para enfrentar un entorno volátil.
El enfoque de largo plazo implica construir relaciones de confianza entre el sistema financiero y los empresarios, entendiendo las particularidades de cada negocio y ofreciendo productos que respondan a sus ciclos productivos y necesidades específicas.
Retos pendientes para el ecosistema Pyme
A pesar de los avances, persisten desafíos relevantes. La formalización sigue siendo una tarea pendiente para una parte importante del tejido empresarial, y la brecha de acceso a financiamiento aún es significativa en determinados sectores y regiones.
Asimismo, el contexto de inseguridad y la volatilidad económica continúan afectando la toma de decisiones de inversión. En este escenario, resulta clave fortalecer políticas públicas, promover la educación financiera y fomentar la colaboración entre el sector público y privado.
Las pymes como motor del país
Las pequeñas y medianas empresas han demostrado, una vez más, su capacidad para resistir, adaptarse y crecer incluso en entornos adversos. Su aporte al empleo y a la economía las posiciona como un motor indispensable del desarrollo nacional.
El desafío para las instituciones financieras y los distintos actores del ecosistema es seguir acompañando este proceso con soluciones reales, accesibles y orientadas a generar valor en el largo plazo. Solo así será posible consolidar un tejido empresarial más sólido, competitivo y preparado para enfrentar los retos futuros.
Fuente: Pymes peruanas impulsan crecimiento económico pese desafíos


