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diciembre 5, 2022

Pantone elige ‘Viva Magenta’ como color de 2023. Así decide (e impone) esta empresa el tono del año

La expectación generada por el color del año aumenta cada edición. El mundo de la moda, la cultura y la decoración lo toman como referencia para sus tendencias anuales, pero, ¿cómo ha llegado este grupo estadounidense a ser referencia mundial e incluso a formar parte de la cultura pop?

Viva Magenta, color del año 2023. Foto extraída del vídeo "Pantone Color Of The Year 2023 Announcement" publicado en la web oficial de Pantone.

La noche del jueves 1 de diciembre, Pantone anunció su color del año 2023: el 18-1750, bautizado como Viva Magenta. “Es un tono arraigado en la naturaleza que vibra con energía y vigor. Que desciende de la familia roja y expresa una nueva señal de fuerza”, anunciaba la empresa en un comunicado. No es el rosa chicle tan de moda en tiempos de barbiecore. No es el morado, símbolo de la lucha feminista que ha saltado de las manifestaciones a las pasarelas. Es similar, pero diferente. El tono ha sido seleccionado por un equipo de caza tendencias que estudian la moda y el diseño de los últimos meses con el fin de pronosticar cuál será el color más ubicuo del año que viene.

Desde hace más de una década, el Color del Año Pantone ha llenado portadas de revistas y tableros de Pinterest, ha generado artículos y ha influenciado en las tendencias de moda y decoración. Pantone ha trascendido el ámbito del diseño, desarrollando productos y colaboraciones con marcas como Bershka o Visa. Existen hasta filtros de Instagram con sus famosos cuadraditos de color.

Pantone tiene sus inicios en la Nueva York de mediados de los años cincuenta, una ciudad en plena expansión, multirracial y rebosante de cultura emergente, donde se acababa de inaugurar la sede de la ONU, ideada por Le Corbusier y Oscar Niemeyer, y que empezaba a conformarse como el centro neurálgico del mundo moderno que surgió tras la II Guerra Mundial. En 1963, Lawrence Herbert, uno de los químicos que trabajaba en la compañía, dedicada entonces a la impresión de guías de color para empresas cosméticas, y posterior presidente de la misma, se dio cuenta de que la creación cromática en imprenta era demasiado compleja y propuso crear un sistema de identificación propio que facilitara el trabajo a los impresores; tras muchos experimentos, ese año nació el denominado Pantone Matching System, una innovadora herramienta que reducía de 60 a 10 los pigmentos necesarios para crear cualquier tono y que era capaz de reproducirlos de manera muy precisa. Así, a mediados de los sesenta, comenzaba la revolución del color con el lanzamiento de la primera carta Pantone con 500 tonos. Su formato en forma de fichas fue pionero, y popularmente se la llamó pantonera.

Actualmente, la guía Pantone cuenta con más de 2.000 referencias que se van actualizando cada 18 meses, con nuevos tonos más precisos que se van añadiendo a la lista. En 2007, la empresa fue adquirida por X-Rite, compañía especializada en gestión del color, por 180 millones de dólares. Desde entonces, Pantone no ha parado de crecer y cuenta ya con 17 oficinas en todo el mundo, comercializando todo tipo de productos más allá de sus catálogos, desde hoteles hasta camisetas.

¿Cómo se crea el color del año?

En 2010 la compañía cambió el rumbo del negocio para conectar con el público general y lanzar su producto más allá del nicho del diseño. Entonces se desarrollaron en profundidad dos proyectos latentes dentro de la compañía: el Pantone Color Institute y el célebre Color of the Year (color del año), dos iniciativas que pretenden investigar, avanzar y promover la evolución y el uso del color. Sabiendo que es una clara estrategia de marketing, el color del año es sinónimo de tendencia dictada e inmediata. Cada edición parece generar más atención que la anterior y resulta más certera en su intención de definir con claridad los gustos de cara la nueva temporada. Aunque nació en el año 2000, no fue hasta 2010 cuando este anuncio empezó a suscitar el interés en los medios especializados, convirtiéndose, 23 años después, en una de las principales influencias en el desarrollo de productos y decisiones de compra en muchos sectores, sobre todo el de la moda o la decoración.

Elegirlo es tarea compleja. Para su selección, Pantone selecciona un comité especializado de expertos que analizan las tendencias culturales, artísticas y sociales del momento en busca de nuevas referencias, eligiendo un color ya existente dentro de su catálogo al que bautizan con un nombre más especial y atractivo para el público. Desde el Very Peri, un atrevido lavanda elegido para 2022, al Greenery, en 2017, o la doble elección en 2021 del amarillo Illuminating y el Ultimate Grey, ambos reflejo de un año de pandemia, confinamiento y cambios en la sociedad, el consejo de expertos trata de reflexionar a través del color sobre los tiempos que corren. “El Pantone Color of the Year es el reflejo de lo que está ocurriendo en la cultura mundial”, comenta Laurie Pressman, vicepresidenta del Pantone Color Instituto. “La sociedad reconoce los colores como una forma de comunicación fundamental y como una manera de expresar, captar, conectar e influir en ideas y emociones”. Gracias a ello, la compañía ha logrado hacerse un lugar destacado dentro de la cultura pop.

¿Tiene Pantone el monopolio del color?

Pero aquí la pregunta del millón es si tiene Pantone monopolizado el mundo del color. Es cierto que existen otras casas dedicadas al mismo negociado, como Coloro, y varios sistemas de coloración como el CMYK o el RBG, muy utilizados en imprenta y web; pero el imperio que ha creado en los últimos años la casa estadounidense bien le ha valido el recomocimiento como principal especialista. Víctor Palau, editor y director de la revista de diseño Gràfficalo tiene claro: “El monopolio existe, pero es cierto que ha conseguido implantarse a lo largo de los años con un modelo creativo que es sencillo y que atrae, haciendo que la estandarización del color sea suya”. La facilidad para crear las diferentes tonalidades ha absorbido el mercado por completo, imponiéndose sin debate ninguno.

En el año 1996 nació la European Color Iniciative, que fue un intento europeo por crear un estándar de color que pudiera competir con Pantone y no hiciera depender a las empresas del Viejo Continente de la empresa estadounidense. Sin embargo, aunque ofrece perfiles de color propios, no ha logrado hacerse popular.

“Pantone ha conseguido implantarse en el mercado y convertirse en el estándar”, afirma Palau. “Es verdad que hay otro tipo de estandarización de color, pero fue la primera en consolidarse en el mercado mundial. Si lo vemos desde el lado más creativo, lo que ha conseguido es crear unas mezclas de colores que son únicas o diferenciadas”. Al simplificar el proceso de creación cromático, Pantone ha convertido en una vía de negocio muy prolífica la personalización y creación de colores para marcas. “Tienen dos vías: puedes elegir un color y registrarlo como tuyo, aunque lo utilicen otras personas, o puedes pedirle a su equipo que cree uno para ti, en exclusiva, como en su día hizo Tiffany’s”, sentencia.

Tanto para su creación como para la comprobación de la calidad del color, el equipo técnico utiliza dos cabinas de luz diferentes, una que simula la iluminación natural del amanecer o atardecer, más cálida y destinada para imprenta; y una segunda especialmente diseñada para textiles y materiales más rígidos que imita la luz del mediodía. Como dato curioso, ambas cajas pueden comprarse en su web para que los diseñadores y particulares evalúen los tonos de la pantonera con mayor fiabilidad.

Referencia: Pantone elige Viva Magenta como color de 2023

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