Empaque 
agosto 12, 2021

Frente a la creciente preocupación por la comercialización y consumo de alimentos procesados y ultra procesados, los legisladores colombianos están tomado cartas en el asunto. Estos alimentos, que se caracterizan por tener un alto contenido de azúcares, grasas saturadas y sodio, han contribuido al aumento progresivo de peso y a la aparición de enfermedades asociadas al sobrepeso y la obesidad; según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en América Latina, aproximadamente 1.900 millones de adultos tienen sobrepeso, de los cuales 600 millones son obesos.

América Latina es una de las regiones con mayor crecimiento de niveles obesidad especialmente en la población infantil; en 2019, el 7.3% de niños menores de cinco años presentó sobrepeso.  Así mismo, se evidenció que, en 2020 seis de cada diez personas adultas mayores de 20 años son obesas.

En el caso colombiano, la última Encuesta de Situación Alimentaria y Nutricional – ENSIN (2015) evidencia una alta prevalencia de consumo de alimentos procesados y ultra procesados en todos los grupos de edad; esta incidencia se ubica por encima del 50%de la población, llegando hasta el 91.4% en algunos grupos poblacionales específicos.

“Ante este panorama de salud pública, existe una fuerte presión de todos los organismos de control y supervisión internacionales a los gobiernos, buscando promover el desarrollo de políticas de salud pública que reviertan dicha problemática. Colombia no es ajena a la misma y prueba de esto es que no ha escatimado esfuerzos para desarrollar, impulsar y garantizar la implementación de la Ley de Etiquetado”, afirmó Vanessa Diazgranados, Regional Account Lead de Kantar Insights Colombia.

Frente a esta coyuntura de salud pública, Kantar Insights, realizó un análisis sobre

El alcance de la Ley de Etiquetado en los países latinoamericanos, con énfasis especial en Colombia. “Dentro de los hallazgos del mismo se observa que, aunque el porcentaje de consumidores colombianos que revisan las etiquetas de los productos es mayor al de otros países de la región, aún es necesaria una mayor consciencia y pedagogía al respecto”, opinó Diazgranados.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS), en su plan para la prevención de la obesidad en la niñez y la adolescencia (2014 – 2019) y su Informe sobre el impacto mundial de las Enfermedades No Transmisibles (ENT) del 2020, ha establecido políticas de etiquetado frontal como advertencia de los alimentos y bebidas que contienen cantidades excesivas de nutrientes críticos, para permitir que los consumidores hagan elecciones saludables e identifiquen de manera rápida y sencilla aquellos alimentos caracterizados por su alto contenido calórico y bajo valor nutricional.

La puesta en marcha

Si bien Ecuador (2014), Chile (2016) y México (2020) son los países más emblemáticos por el impacto en la implementación de la Ley de Etiquetado, Colombia incursiona este año en la ejecución de la misma.

“La Ley Cuantitativa, de la cual Chile fue pionero y que se tomó como punto de referencia para las leyes implementadas en México, Perú y Uruguay, y recientemente en Colombia, es más racional y fáctica, se basa en el número de sellos, y afecta en mayor medida la imagen y el consumo de algunos productos, marcas y categorías”, explicó Vanessa Diazgranados Regional Account Lead

En América Latina, el impacto entre una ley rígida y una más flexible se mide en menor o mayor números de categoría y marcas afectadas, lo que repercute en una mayor o menor caída en el consumo y tiempo que toma la recuperación de este. En México, por ejemplo, en donde la ley se aplica con la mayor rigidez en comparación con los demás países, casi todos los productos y marcas de una categoría están marcados.

“En México se presentó un fuerte impacto inicial por la masividad de categorías; la saturación de sellos en los anaqueles generó cuestionamientos en la opinión pública sobre la pertinencia y viabilidad de la Ley, pues no ofrece opciones de reemplazo y falla en promover la reeducación en el consumo”, manifestó Diazgranados.

Si bien en Colombia parece que los shoppers examinan más los empaques que en México, siguen siendo solo un tercio; en 2019, un 13% de los colombianos leyó SIEMPRE la información de los empaques y etiquetas en el sitio de compra, frente a un 10%, correspondiente a los mexicanos. Un 16% (Colombia) lo hizo de manera FRECUENTE, frente a 13% (México), A VECES un 34% para ambos países, CASI NUNCA un 22% (Colombia) y 20% (México) y NUNCA un 16% (Colombia) y 23% (México), de acuerdo al estudio WCWD Kantar División Worldpanel.

Por otra parte, parece que la pandemia influyó en que los hogares colombianos dejaran de revisar las etiquetas y se interesaran menos por el contenido de los productos, especialmente en cuestión de calorías y azúcar.

Al respecto, Katya López, Expert Solutions Director de Kantar Worldpanel Colombia, reveló que en 2019 “el 52% de colombianos revisaron el contenido de azúcar de los alimentos, porcentaje que disminuyó a 40% el año pasado. De igual forma, un 44% se fijó en la cantidad de calorías de los alimentos y su valor nutricional en 2019, frente a un 32% en 2020”.

¿Verdad o mito?

De acuerdo con los hallazgos de Kantar Insights y Kantar Worldpanel, es un mito que los hogares dejen de comprar categorías indulgentes, a pesar de que tengan sellos; si bien en un primer periodo la presencia de sellos genera un impacto en los shoppers, estos eventualmente vuelven a comprar la categoría a medida que se acostumbran a estas advertencias.

Otro mito es que la reformulación es el camino indicado para retener a los consumidores al evitar la colocación de sellos; “Hemos visto ejemplos de diferentes productos asociados a indulgencia en otros países, que cambian su fórmula para evitar sellos pero esto termina generando el rechazo de sus compradores. Es fundamental al momento de evaluar estos cambios, que el perfil organoléptico de los productos no se altere y así evitar un daño aún mayor que los propios sellos”, sostuvo López.

En contraste, sí es cierto que los hogares están más dispuestos a probar segmentos saludables sin sellos; a pesar de que no llegan a ser más relevantes que los segmentos con sellos o menos saludables, estas nuevas líneas de producto pueden ayudar a los fabricantes a aumentar el gasto de los shoppers de forma incremental. También es verdad que los sellos tienen un impacto más negativo en los productos que son percibidos como saludables.

¿Qué se espera para Colombia?

Se prevé que las marcas y categorías asociadas con nutrición y salud, y su equity de marca, serán las más impactadas al tener sellos, lo que se traduce en una disminución del consumo. Así mismo, la reformulación puede ser una opción, pero depende de la categoría y del nivel de marcación de esta; reformular permite ganar una diferenciación y ventaja competitiva en una categoría masivamente marcada con sellos. Sin embargo, es necesario contar una historia que justifique el cambio y que no se convierta únicamente en una medida para evitar la fijación de sellos en las etiquetas.

Así mismo, se ha comprobado que tantas advertencias no funcionan.  “En el resto de los países latinoamericanos se han visto estantes repletos con productos con sellos por todos lados. Es tal el nivel de bombardeo, que la efectividad de las advertencias se demerita significativamente”, concluyó López.

Por último, Kantar pronostica que la Ley tendrá leve o nulo efecto en productos de indulgencia, pues el consumidor es consciente de que los productos que está consumiendo tienen altos niveles de azúcar o calorías, pero su intención es consentirse.

Fuente: www.america-retail.com

Compártelo en:

Categorías